Sobre Nosotros


Helados Adela está inspirado en la historia de amor de nuestros abuelitos. Nuestra abuelita nos cuenta la historia de cómo su primera cita, fue una a ciegas en una heladería en los años 50; como ella lo describe, nosotros lo imaginamos tal y como se ve Adela hoy. 

Los Helados siempre han sido una parte  fundamental en nuestra familia; todos los viernes nos reunimos todos en la casa de nuestra abuelita a almorzar y el helado  de postre es tradición. Cuando éramos niños nos ofrecía  helado de vainilla con nestum y jalea, o con salsa de chocolate. Son memorias que permanecen toda la vida en nosotros, que representan momentos de alegría y mucho amor. Por lo mismo, decidimos revivir Helados Adela.

Adela comenzó cuando hacíamos helados para ella, y más adelante surgió la idea de venderlos para poder compartir esta experiencia con todos.

Nuestro concepto no únicamente es de los años 50 por la memoria que tenemos de la primera cita de nuestros abuelos y la decoración del lugar. El estilo de los 50s se refleja en todo lo que hacemos con la marca desde la manera en la que escogemos a nuestros ingredientes y proveedores.  Trabajamos muy de la mano con nuestros proveedores, a quienes escogemos muy cuidadosamente, siempre tratando de apoyar a los productores locales y ofreciendo la mejor calidad para nuestros clientes. 

Todo lo hacemos de manera tradicional, está hecho “como en  los tiempos de la  abuelita”, con leche, azúcar y huevos, como son  hechos los  helados originalmente, son 100% artesanales. Para los helados de fruta, usamos fruta 100% natural de temporada, por lo  que no tenemos los mismos sabores todo el año. En realidad, todo lo hacemos desde cero. Aparte de hacerlo en honor a ella, es un proyecto con los valores que ella nos ha enseñado e inculcado a lo largo de nuestras vidas; hacer las cosas con amor, por los motivos correctos y de la mejor manera posible. También tratamos de reflejar su paciencia y dedicación en nuestros procesos para que se refleje en el producto  final. 

Nuestra Tita  es el fuego que está dentro  de nosotros; nos ha enseñado a trabajar, a seguir nuestros sueños, y a ser mujeres emprendedoras.